
Esas 12 o 14 horas nos pasan volando, con tanta actividad que hay en una cocina ni sabemos que hora estamos, que si pelando papas, limpiado la carne, montando los vegetales, preparando todo antes de que empiece lo que llamamos el servicio, luego ya antes nos quedan unos 15 minutos de relajos o meditación, en lo cual a mí en lo personal me gusta mucho pensar en tratar de dar lo mejor. Al llegar la hora del servicio, empieza el sonido de los sartenes, el calor llega con los fogones es como estar en casa. Muchos dicen que la adrenalina sube yo creo que es un momento de pensar y actuar bien, en la cocina llevamos tanto glorias como derrotas, no todos los días nos sale un plato bien, no todos los días cortamos los vegetales con las misma velocidad ni precisión, la cocina para mí es un arte “la cocina como arte es 90% de rutina y 10% creatividad”. Los cocineros nos formamos en las cocinas como tal, la teoría es muy distinta a la realidad!.
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